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¿Cómo se diagnostica la Fiebre del Valle?
Se sospecha la presencia de coccidioidomicosis solamente cuando se sabe que un paciente ha sido expuesto a la enfermedad porque ha viajado o porque vive en una zona endémica. El diagnóstico se puede confirmar (1) por identificación microscópica de las esférulas fungosas en una muestra de tejido infectado, esputo o líquido del cuerpo; (2) por cultivo de coccidioides immitis de una muestra de tejido infectado, esputo o líquido del cuerpo; (3) por detección de anticuerpos contra el hongo, en el suero sanguíneo o en otros líquidos del cuerpo mediante la "prueba serológica de cocci" (análisis específico de la sangre para detectar la fiebre del valle). Las pruebas de la piel (llamadas coccidioidina o esferulina) indican la exposición previa al hongo, pero debido a que habrá reactividad durante toda la vida, las pruebas de la piel no son particularmente útiles para diagnosticar la infección que el paciente padece actualmente. Por lo regular la radiografía del tórax detecta cavidades pulmonares causadas por la fiebre del valle en personas sin síntomas y que ni siquiera sabían que habían contraído la enfermedad. Mientras que los resultados positivos de la prueba serológica indican casi siempre que el paciente tiene fiebre del valle, la tercera parte, o aún más, de pacientes con fiebre del valle pueden tener resultados negativos. Por lo tanto es necessario repetir las pruebas serológicas
periódicamente.

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